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La paciencia se agota. La senadora nacional Emilia Orozco, de La Libertad Avanza, empieza a acumular más críticas que proyectos. Y no es una metáfora.

Desde que asumió, no presentó ni un solo proyecto de ley propio. Su actividad se reduce a apenas tres iniciativas… todas de declaración. Es decir, papeles sin impacto real, sin cambios concretos para la gente.

Mientras tanto, los problemas en Salta sobran: falta de obras, crisis económica, demandas sociales urgentes. Pero en el Senado, silencio legislativo.

La contradicción es evidente:

discursos duros contra la “inoperancia” ajena, pero cero resultados propios.

Como si fuera poco, también crece el malestar por su equipo:

asesores que no serían de la provincia, lo que pone en duda a quién representa realmente.

Y hay algo que indigna aún más:

un sueldo millonario sostenido por todos, con una producción prácticamente inexistente.

La pregunta ya no es política, es directa:

¿para qué está Orozco en el Congreso si no impulsa leyes?

Porque una banca no es para opinar…

es para trabajar.

Autor: admin